16.2.16

Muere Sushil Koirala el ex-presidente de Nepal que no hizo nada


Nepal es una gerontocracia. El ex primer ministro Sushil Koirala murió el 9 de febrero de 2016 a la edad de 77 años. Era miembro de la dinastía Koirala e hizo poco esfuerzo por cerrar la brecha generacional entre él y la mayor parte del pueblo de Nepal. Fue el cuarto Koirala en convertirse en primer ministro de Nepal (el 3º Girija Prasad, tenía más de ochenta años cuando se convirtió en primer ministro por 4ª vez. Sólo el 2º de la dinastía, Bishweshwar Prasad, fue presi con cuarenta años en 1959). Aunque Sushil continuó el legado familiar, su mandato como primer ministro será recordado por su inacción frente a la adversidad, y una precipitación que creó nuevos conflictos.

Taciturno y solitario, Sushil Koirala presidió uno de los peores períodos en la historia de Nepal reciente. Tras la victoria electoral de su partido, el Nepali Congress en 2013, asumió la jefatura del gobierno y se instaló en una rutina de actos políticos y sesiones parlamentarias. Catorce meses después de su investidura, Nepal fue golpeado por un devastador terremoto. A pesar de que grandes áreas del país estaban literalmente en ruinas, esperó un mes antes de salir de su residencia oficial para visitar un pueblo arrasado. La respuesta del gobierno fue de negligencia grave. Diez meses después millones de personas han sufrido el monzón y el invierno con poca asistencia significativa del estado, no porque Nepal sea pobre (gobiernos extranjeros comprometieron cerca de 4 mil millones de dólares), sino porque los partidos no se ponen de acuerdo sobre quién va a sentarse encima del montón de dinero de ayuda.
(Investiendo a Sushil)
En lugar de hacer frente a las necesidades de reconstrucción, Koirala y su coalición optó por utilizar la crisis como una oportunidad para imponer una constitución que dilapidó adelantos progresistas. Nepal necesitaba un hombre de Estado; lo que obtuvo fue un hombre que había llegado al poder por la influencia de su dinastía y trapicheos insignificantes entre jefes de los partidos. Un movimiento de oposición surgió rápidamente, y con él abusos generalizados contra los derechos humanos por las fuerzas de seguridad y a veces por los manifestantes, y un bloqueo de la frontera que agravó la situación. A pesar de meses de agitación en la franja sur del estado, de dónde era Koirala, no consideró necesario visitar y hablar con los representantes de los manifestantes. Cuando dejó elcargo dejó un país mucho más dividido que cuando entró.

A su favor, Koirala no se cansó de defender la democracia, pero en las entrevistas sólo hablaba de generalidades y topicazos. Se negó a ver cómo la democracia nepalí está podrida para l@s millones de oprimid@s que no tienen a su gente en posiciones de poder. Se llenaba la boca de "democracia" pero la usaba para su beneficio. Maniobró entre las diferentes facciones del partido para convertirse en su presidente. Era un verdadero miembro del aparato, no un líder, y mucho menos un hombre de Estado, y pasará a la historia como el primer ministro que impulsó una constitución sobre los cadáveres de docenas de conciudadanos. Pero claro, en política todo es relativo. En comparación con su sucesor, Sushil Koirala parecía francamente benévolo, un abuelito con barba, un soltero paternal con pocas posesiones. Quizás su característica más distintiva era que vivió con sencillez y modestamente, una rareza en nuestros tiempos.

En su juventud, se rumorea, Koirala quiso hacerse un nombre en la industria cinematográfica. Pero pronto se unió al negocio familiar de la vida política. Como muchos de sus contemporáneos del Nepali Congress, e innumerables facciones comunistas, Koirala pasó su juventud luchando contra la dictadura monárquica. En 1973, participó del secuestro de un avión de Nepal Airlines lleno de dinero en efectivo, que acabó en manos del partido del Congreso Nepalí. Fue detenido y pasó un tiempo en una cárcel india. Cuando los 30 años de dictadura monárquica terminaron en 1990, Girija -su primo- asumió un papel central en la política nepalesa, con Sushil al lado aunque entre bastidores, conspirando para mantener su poder. Sushil fue un segundón hasta que Girija lo nombró sucesor antes de morir en 2010.

La supuesta democracia en 1990, por supuesto, resultó ser falsa, y sangrienta. Una de las muchas ironías de la política nepalí es la rapidez con que los oprimidos, una vez cerca del poder y el dinero, se convierten en opresores. Los Koiralas y su partido del Congreso Nepalí, que montaron dos insurgencias armadas contra la monarquía, respondieron a la insurgencia maoísta con miopía y arbitrariedad. Más tarde, Gyanendra Shah hizo lo mismo. Nepal se hizo conocido por sus abusos a los derechos humanos. En este contexto, no es tan sorprendente que a la hora de escribir la constitución en 2015, los maoístas también se volvieron contra su propia reivindicación de justicia inclusiva y se alinearon con Koirala para cerrar una carta magna que no quieren l@s históricamente marginad@s. [Tras la aprobación de la nueva constitución dimitió como había prometido. Se presentó a la reelección y la perdió frente al comunista Oli].

¿Y qué fue de la democracia que Sushil defendía? El estado nepalisco sigue siendo espectacularmente exclusivo de un monopolio de hombres pertenecientes a lo que el hinduismo considera la "casta superior" con un poder casi total. No es culpa de Koirala, por supuesto. Él nació en el sistema. Pero cuando llegó su oportunidad para reformarlo, lo impuso sin cambiar nada.
(Descansa en paz, Nepal no ha mejorado contigo)

Traducido por merenguemilengue de la redacción de Record Nepal.

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