31.10.10

Llego a una Calcuta templada y húmeda. Saco el ticket prepago para el tasis. En la parada de tasis me dedico a mendigar para que alguno me lleve. Es el último servicio y nadie quiere si no le pilla cerca de casa. Y en el barrio al que voy no hay taxistas, sólo ciclotaxistas (y otros mil oficios añejos). Al final gracias a que hablo su idioma y, sobre todo, porque no hay clientes un tipo se apiada de mí. A estas horas el atasco es para salir de la ciudad y no para entrar, así que llegamos rápido al eterno atasco de Mahatma Gandhi Road. ¿ En qué estado de India está Kathmandú ? ¿ Nepal es un país ?... ¿ Has estado en América ? me pregunta. - Sólo en Brasil y Venezuela.
-Pero ¿ en América ?
(¿ Qué será América para esta gente ? me pregunto... más que un estado de ánimo, un bienestar del bolsillo, supongo pues).
Y llegamos a Howra, ciudad dormitorio de Calcuta que está en el número uno de "hotspots" de India, el lugar más insalubre del subcontinente... A nadie parece importarle lo más mínimo, y todo funciona a tope, desde las últimas tiendas plasticosas de moda, hasta el último chiringuito grasiento, donde se disimula lo desastroso de la carne con mucho picante y olorosas especias, donde lo frito gana por goleada al vapor porque hay que llenar la tripa, aquí no hay gurmés. Y adictos al ruido, a los decibelios. India es el país con mayor proporción de infartados del mundo (y enfermedades coronarias en general) y aquí la comunidad médica lo atañe a "una predisposición genética" como si los indios fuesen uno, cuando el batiburrillo genético es impresionante. Los últimos estudios serios cuentan que vivir expuesto al ruido (unos míseros 60 decibelios) aumentan un 30% el riesgo de infarto. El pasado marzo el Telegraph de Calcuta publicó que la media de la ciudad está en 90 db durante unas 14 horas al día. El puzzle cuadra.

Pero estoy en Pilkhana, Howra, Calcuta, donde una amiga me ha ofrecido un piso para quedarme, al lado del cole.¿Es demasiado tarde? pregunto.
Son más de las 8.
En el pueblo nepalisco (bueno 8 casas y un cole) de donde vengo a partir de las 7 no hay movimiento. Jiji, aquí todo está empezando.Y es que es jueves. Para los musulmanes mañana es domingo.Y han cobrado hoy (algunos pocos afortunados cobran el miércoles y la mayoría vive al día). Y en cada carnicería han matado 2 terneras que es lo que venden de media. Primero la canal derecha, porque en la izquierda dejan el rabo sin pelar para que la gente reconozca a la vaquita que tenían comiendo mierda entre el asfalto la última semana. No está en sus menús el rabo de toro, ni el salmorejo, ni el ajoblanco.
Bajo del tásis, un ritmo fanqui con unos gordísimos bajos suena y promete. ¿ Un club de moda ? ¿ Un bífor hours ? ¿ un bar de ibérico/as ? ¿ de exquisitos vinilos ? No, una sastrería de hombres con pareo que llevan ya 14 horas sin pillarse con la aguja de la máquina que manejan con el pie. En unas pocas hectáreas se concentra un cuarto de millón de personas, los discursos y cantos de las mezquitas (una habitación de ladrillo con loudspeakers en cada manzana) se mezclan con los gritos de los borrachos, con las explosiones de los petardos que se adelantan a diwali  (la fiesta del finde próximo), con las baladas de bollywood, con los gallos, las cabras, los claxons, las penas de las mujeres que gritan silenciosas debajo de sus ropas que solo dejan ver sus ojos (perdonad la ignorancia, no es burka pero casi), los gritos silenciosos de quien muere poco a poco porque la tuberculosis se ha comido el 80 % de sus pulmones (con 27 años). Perros, envasadores de chuches, ratas, miles de personas, bebedores de chupitos de té hechos de barro, tullidos, empujadores de carros, apuñaladores de pollos que chillan, pasadores del rato, niños-adulto, adultos-niño, vendedores de sueños, mendigos que se revuelcan en el suelo como si estuvieran disfrazados de croqueta, chulillos, tarados, teñidores de saris, conductores pegados al botón del claxon, rebuscadores de basura, rumor infinito de voces, contrapunto de risas, las sirenas de las ambulancias pasan desapercibidas... La calle es de los hombres, apenas se ven mujeres (quizá alguna comprando vegetales). La vida está separada entre hombres y mujeres está separada, estas son ciudadanas de tercera  (ni siquiera alcanzan a mujeres florero, sepultadas en vida bajo metros de tela -algunas con estampado de leopardo, bastantes con bordados chillones, las más con telas discretas que han sido lavadas cientos de veces). Se las oye con el golpear de las espumaderas frenéticas sobre las sartenes-wok (kharais), trozos de verduras cubiertos de aceite y picantes. Los rodillos de madera que forman las finas tortas de pan sin levadura no se oyen pero rulan sin parar.

Estoy en la cara b de mi aldea nepalisca. En la cara oscura de la tierra. Cualquier día, cualquier calleja está más frecuentada que la rambla de Cataluña, que la calle Preciados, que la rua dos Douradores, que la calle Colón, que la avenida Brigadeiro, antes de navidad. Y tengo amigos y conozco al personal y me manejo. Y me dejan una casita limpia donde todas las tardes se dan clases gratis para quien quiera aprovechar oportunidades que sólo pasan una vez en la vida, y se cosen prendas para una ong italiana "balo onlus".

Miro por la ventana y no se ve más que basura, aquí se tira por la ventana, los hombres mean sin pudor por la calle, los niños defecan en la puerta de sus casas, las alcantarillas abiertas burbujean. Cuando me reencarne en virus ya sé donde estará el paraíso. Este monzón la malaria ha pegado duro, uno de cada 4,8 niños del cole la ha pillado, y varios profes también. Cuatro días de fiebre, pastillazos y a funcionar.

Y es jueves por la noche y es un hervidero de humanidad, pero yo estoy cansada, no puedo más, y me traen la cena a casa (las amiguitas) y me tiendo en el colchón y el ruido (la vida) no me deja dormir pero dimito no puedo más. Comparto colchón en el suelo con un ratoncillo guapo de tres centímetros y cinco de cola. Por más que le asusto da vueltas y vueltas por el cuarto sin saber por donde huir, desisto, aquí hay sitio para dos bien avenidos. No sé de qué vive en la casa sólo hay telas y plásticos. Me rindo, claudico. Bona nit, subh ratri.

A las 4.30 el muezzin canta a sus fieles (pocos). Nada de alajú akbar que está muy visto, una canción-río arrancada al curán. Por cierto que en india las mujeres no pueden entrar en las mezquita mientras que en otros países, sí (aunque normalmente en horas u zonas separadas).
-Qué capullo, (el muezzin matinal).
Con un sistema de bafles súper potentes despierta a todo el barrio. Te haces la lonchas en la cama pero el tipo canta y canta aunque deben ir 4 a su garito porque la calle está desierta. Me temo que sólo las mujeres se levantan a comenzar sus tareas... y 4 fundamentalistas que también me los he encontrado cuando venía cada día al cole.

Vale, me duermo, y a las 6 otro distinto vuelve a cantar (no es que lo hagan mal pero quizás mejor al comienzo de la noche con un vasito de vino de marrakesch, o de maharastra ya que estamos en India, si es que es todo muy étnico, muy world music, pero poco mestizo). Total, mañana arruinada y planes de llegar a las 8 al cole dinamitados. Pero bueno, lo importante es descansar los cuerpos, que las mentes ya están en sintonía y una hora más o menos no cambia nada.
Y llego al cole y 330 personitas me esperan y emocionan y se emocionan. Y una no sabe si debe morir de pena o morir de amor.

5 comentarios:

Neogeminis dijo...

clap clap clap ...me pongo de pie, aplaudo y me saco el imaginario sombrero. estar allí, viviendo ne medio de ese caos, voluntariamente, desinteresadamente, sin haber nacido allí, dispuesta a dar y dejar la vida por la mera convicción de ayudar no puede ser más que por amor, enorme y denso, sin límites ni cuestionamientos. Y por eso mereces todos mis respetos y mi admiración.

Un abrazo enorrrrrrme!!

Mª Mercè dijo...

Me gustaría poder vivir, minuto a minuto, tu experiencia, para poder plantearme si morir de pena o morir de amor.

Una abraçada!!

Ángel Iván dijo...

Admiro tu entrega, por cierto, si viajaste en ese Airbus A321 es nuevecito, ¿estaba por dentro también nuevecito?
No hay que morir, ni de pena ni de amor, ya vemos muchos funerales, sigue dándonos alegrías que son contagiosas.
Besotes.

rubi dijo...

quién fuera ratoncito
you are the best

ka dijo...

jiji
del polvo venimos y allá volveremos no sé si en airbús o en alfombra mágica
seguro que todas las lectoras de este blog hacen cosas admirables aunque no lo cuenten
el airbús se piró a delhi (y eso que el vuelo a calcuta estaba programado 15 minutos antes) nos tuvieron una hora en pista dentro del autobús y nos montaron en un viejo boeing al cual ya le he visto echar fuego al aterrizar un par de veces (no esta)...
rubi, ¿me has tirado los tejos?
jiji para todas:
salud y al tajo,
k