5.7.14

Salman Rushdie: la tierra bajo sus pies

·Cuando se comenta un libro, se debería aclarar en qué momento de espíritu lo leemos,con que prejuicios sobre el autor... muchas veces la percepción depende más de las circunstancias que del libro en sí... no es lo mismo leerlo a cachos en el metro yendo a trabajar que de vacaciones tirá en una playa del Índico.

·He vuelto a leer a Rushdie. Empecé por su 2º y maravilloso libro "los hijos de la medianoche" en el que con un inglés envolvente te hace creer en unos personajes e historias increíbles. "El último suspiro del moro" y "La encantadora de Florencia" tienen calidad. "Furia" y "Shalimar, el payaso" me han dejado poca huella. Y no pude acabar sus versos satánicos, me pilló en época de mucho estrés, no sé si lo intentaré de nuevo.

·Hace poco en cuatro viajes de tren, un cercanías que une metro a metro, Valencia con Aranjuez, traqueteando por la serranía conquense, ha caído "The ground beneath her feet", en castellano creo "La tierra bajo sus pies", en el que se narra la historia de un trío, una pareja de músicos (él visionario, ella hipnotizadora de masas) y un fotógrafo. Publicado en 1999, Rushdie acababa de dejar de vivir escondido.Transcurre entre India, Inglaterra y Estados Unidos y está lleno de verborrea, de tiquitaca literario, un carnaval de palabras en inglés erudito y callejero que a veces empalaga de puro pedante, pero Rushdie no puede evitarlo, su dominio del inglés es envidiable. El núcleo de la historia es buena pero le sobran 4 capítulos finales y empezar por el final no aporta nada, para mí le sobran 200 páginas. Así nos la venden:

Esta es la historia de cómo Vina Apsara, una cantante famosa de voz salvaje e irresistible, desapareció en un terremoto devastador y de cómo Ormus Cama, su amante, la encontró, la perdió y volvió a encontrarla. Rai, un fotógrafo amigo de Ormus y amante ocasional de Vina, narra la historia en su propia voz, una voz llena de rabia, sabiduría, amor y humor. El suelo bajo sus pies es, en definitiva, la historia de un amor que se prolonga más allá de la muerte, una revisión del mito de Orfeo y también un retrato del fracasado encuentro entre Oriente y Occidente. En resumidas cuentas, un relato de amor, muerte y rock'n'roll.«Una novela exuberante y lisérgica. Rushdie apabulla.» Según el The Washington Post (y se hace pesao a ratos, añadiría yo, espero que no a ti).

·El fotógrafo amante es quien narra con los pies en la tierra y nos describe lo que define como la época dorada de Bombay (para nada Mumbai como se llama ahora) supongo que coincide con los años en que Rushdie creció allí.
(Hyderabad 1889, foto de Lala Raja Deen Dayal)

"Cuando creces, como yo, en la época dorada de una gran ciudad, te crees que es eterna. Siempre estuvo allí, siempre estará. La grandeza de la metrópolis crea una ilusión de permanencia. El Bomabay peninsular en que nací, me parecía perenne. Colaba Causeway era mi Vía Appia, las colinas de Cumballa y Malabar eran nuestros Capitol y Palatino. El estadio de Brabourne era nuestro Coliseo. Y el rutilante Art Decó de Marine Drive... bueno eso ni en Roma existe. Crecí creyendo que el Art Decó se había inventado en Bombay, algo totalmente nuestro, que derivaba evidentemente del imperativo del verbo mirar "dekho", art dekho= ¡mira el arte!"

"el primer amor de V V Merchant's (el padre del fotógrafo) siempre fue la prehistoria de la ciudad, era como si le interesase más su concepción que su actualidad. Con la cabeza en su sitio,cotorrearía durante horas sobre los asentamientos de los Chalukya en las islas Elephanta y Salsette hace dos mil quinientos años; o sobre la legendaria capital del Rajá Bhimdev en Mahim allá por el siglo XI o XII. Recitaría las claúsulas del tratado de Bassein por las que el emperador mogol Bahadur Shah entregó las siete islas a los portugueses; y le encantaba resaltar quela reina Catalina de Braganza, esposa de Charles II, fue el nexo secreto entre Bombay y Nueva York: Bombay vino a Inglaterra con su dote mientras también reinaba en el barrio neoyorquino de Queens. Le encantaban los mapas antiguos de la ciudad, y su colección de fotografías y objetos de la ciudad desaparecida era insuperable. En estas imágenes ajadas resurrecían el Fuerte demolido, el decadente "breakfast bazaar" mercado entre Teen Darvaza y Bazaargate, las humildes "tiendas" de cordero o hospitales de paraguas de los pobres, así como palacios caídos de los ricos. Los sombreros le ejercían un influjo especial: "Hubo un tiempo en que podías saber de qué comunidad era un hombre por lo que llevaba sobre su cabeza" se lamentaba. Sir Darius Xerxes Cama con su fez achimeneado era una de las últimas reliquias de los días en que los Parsis eran llamados Topazes por que eso es lo que llevaban en la cabeza. Y los banias llevaban sombreros redondos y los bohras de chow-chow que voceaban por las calles sus mercancías diversas, imposibles de enumerar parecían llevar bolas en la cabeza...
(foto de Raja Deen Dayal)
Fue por mi padre que supe que  los primeros fotógrafos de Bombay, Raja Deen Dayal y A.R. Haseler, cuyos retratos se convirtieron en mis primeras referencias artísticas, aunque sólo fuer para enseñarme lo que no debía hacer. Dayal trepó a la torre Rajabai para crear sus amplios panoramas del nacimiento de la ciudad. Haseler lo mejoró y se subió al cielo. Sus imágenes eran sobrecogedoras, inolvidables,, pero me insuflaban la necesidad de bajar al nivel del suelo. Desde la altura sólo ves mapas. Yo ansiaba las calles, los afiladores de cuchillos, los aguadores, los descuideros de Chowpatty, los prestamistas de las aceras, los soldados autoritarios, las bailarinas que se insinuaban, los carruajes de caballos con sus conductores que robaban el forraje, las hordas de gente de los ferrocarriles, los jugadores de ajedrez de las casas iraníes de comidas, los escolares doblados como serpientes, los mendigos, los pescadores, los criados, la multitud feroz del mercado de Crawford, los luchadores enaceitados, la gente del mundo del cine, los estibadores, los cosedores de libros,  los golfitos, los cojos, los tejedores de telar, los matones, los curas, los sicarios, los impostores. Ansiaba vida..."

"Fotografié eslóganes políticos sobre edificios “art dekho”, y niños sonriendo a través del dedo del gran "Old Woman's Shoe". Era fácil ser un fotógrafo perezoso en Bombay. Era fácil hacer una foto interesante y casi imposible hacer una buena. La ciudad bullía, se reunía para mirar fijamente, se daba la vuelta y no se preocupaba. Al mostrármelo todo no me decía nada. A donde quiera que apuntaba mi cámara ―“¿Merece la pena? ¿Merece la pena?”― parecía vislumbrar algo que valía la pena tener, pero normalmente era algo excesivo; demasiado vistoso, demasiado grotesco, demasiado acertado. La ciudad era expresionista, te gritaba, pero llevaba una máscara de dominó. Había putas, funámbulos, transexuales, estrellas de cine, inválidos, multimillonarios, todos ellos exhibicionistas, todos oscuros. Estaba la infinitud estremecedora, terrible, de la multitud de la estación de Churchgate por la mañana, pero esa misma infinitud hacía que fuera imposible de conocer; estaban los pescados que clasificaban en el malecón del muelle de Sassoon, pero toda aquella actividad no me enseñaba nada: era sólo actividad. Los repartidores de almuerzos llevaban las merenderas de la ciudad a su destino, pero las tarteras guardaban su misterio. Había demasiado dinero, demasiada pobreza, demasiada desnudez, demasiado disfraz, demasiada furia, demasiado bermellón, demasiado púrpura. Había demasiadas esperanzas destruidas y mentes estrechas. Había mucha, demasiada luz. Empecé a mirar en cambio a la oscuridad... El fotógrafo debe ser un ladrón...".

(Bombay por A R Haseler)

No sé qué música escucha Rushdie, pero la parte musical de la novela es más floja que la descripción de lugares y personajes. La banda de los protas se llama VTO, estos párrafos son los mejores:

"Eran los grandes días de VTO. Hay bandas que son máquinas de éxitos., bandas respetadas por los fans, bandas que llenan estadio, bandas que rezuman sexo, bandas trascendentes o efímeras, bandas de chicos, bandas de chicas, bandas que engañas y bandas ineptas, bandas de playa y de coche, bandas de invierno, de verano, bandas para escuchar mientras follas y bandas con letras que nunca olvidas...

Ormus tenía la visión, pero Vina tenía la voz... el ritmo capta tu atención y la melodía te hace recordar, pero con la voz estás indefenso: el cantaor profano, el muecín iconoclasta, el canto de sirena que sabe abrirse paso dentro del ritmo hasta tu subconsciente... Cuando la oyes, "the real thing" (lo verdaderamente bueno), ya no hay vuelta atrás, créeme. Estás acabado, a menos que como Ulises, te ates al mástil y tapes tus oídos con arcilla. ¿Ese grupillo que te gustaba antes? A la mierda."

·Sobre el signo de los tiempos:

"las contradicciones de lo real se han hecho tan flagrantes, tan ineludibles, que tod@s estamos aprendiendo a tomárnoslas con calma. Nos vamos a la cama pensando ―es sólo un ejemplo al azar― que el seño B.. L.... es un terrorista reconocido, y nos despertamos aclamándolo como salvador de su pueblo. Los dirigentes de países enteros se desvanecen como si nunca hubieran existido, son borrados milagrosamente de las actas, y luego surgen de nuevo como invitados de programas de televisión o anunciantes de pizza, y ¡mirad!, otra vez vuelven a los libros de Historia.

Algunas enfermedades azotan a grandes comunidades, y luego nos enteramos de que esas enfermedades nunca existieron. Hombres y mujeres recuerdan haber sido objeto de abusos deshonestos en su infancia. Zas, no lo recuerdan, sus padres vuelven a ser las personas más cariñosas y dignas de encomio que se pueda imaginar. Se producen genocidios; no, no se producen. Los desechos nucleares contaminan grandes zonas de continentes enteros, y todos aprendemos expresiones como “período de semidesintegración”. Pero, en un fogonazo, toda la contaminación ha desaparecido, no se registra radiación en las ovejas y puedes comerte tranquilamente tus costillas de cordero.
Los mapas están equivocados... El color brota en las películas en blanco y negro. El arte es un engaño. El estilo es la sustancia. Los muertos son molestos. No hay muertos... ¡Ese hombre bueno de Nigeria es un asesino! ¡Ese asesino de Argelia es un buen hombre! ¡Ese asesino psicópata es un patriota americano! ¡Ese americano psicópata es un asesino patriota!... A eso es a lo que se refería Vina Apsara cuando hablaba de un amor sin confianza. Todos los tratados pueden romperse, todas las promesas terminan siendo mentiras. No firméis nada, no hagáis promesas. Haced una reconciliación provisional, una paz frágil. Si tenéis suerte, durará cinco días; o cincuenta años"

·Emigrar es tener el corasón partío. Vivir en India es hablar todos los días de cosas muy aburridas:

"Escucha, no pasa día sin que piense en la India, en que no recuerde escenas de mi infancia: Dara Singh luchando en un estadio al aire libre, Tony Brent cantando, el sherpa Tenzing saludando con la mano desde el asiento de atrás de un coche descubierto, fuera del Kamala Nehru Park. La película “Mughal-e-Azan” estallando en colores para el gran número de baile. La legendaria bailarina Anarkali haciendo su número. El asalto sensorial no interrumpido de ese país sin registro medio, de ese continuo compuesto totalmente de extremos. Claro que lo recuerdo. Es el pasado, mi pasado.
Pero el lazo se ha roto. Todos los días hay conversaciones en la India, conversaciones a las que nos veríamos arrastrados, que ya no deseamos mantener, que no podemos soportar ni con el pensamiento repetir una vez más, discusiones cansadas sobre autenticidad, religión, sensibilidad, pureza cultural y los efectos corruptores de viajar al extranjero."
No me gusta leer en el ordenador pero si has llegado hasta aquí te dejo este enlace del libro traducido al castellano en word. He utilizado partes de esta traducción de Miguel Sáez de 1999 pero he traducido yo otras tantas. Miguel: dekho es el imperativo del verbo ver (dekhna) y no ser. Anarkali era una esclava que bailaba, no un bailarín... supongo que ahora con internet es más fácil...
Os dejo con los caracolillos de Madhubala bailando (y cantando el playback Lata Mangeshkar) en el papel de Anarkali.


 La peli Mugghal-e-Azam es de 1960 y la encuentro subtitulada en castellano en 12 partes (si no te salen los subtítulos busca en las opciones de la barra de abajo).

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