18.7.12

devadasis, prostituirse por dios

Os traduzco un pequeño artículo de Sarah Harris, periodista británica, que ha investigado la prostitución en India. Abajo tenéis un documental que rodó. Prostitutes of god. Está en inglés, y habla de las 23.000 devadasis que hay en el estado de Karnataka, de los barrios rojos urbanos a cabañas de barro, de prostitutas adolescentes portadoras de VIH a hombres en sari.

Las esclavas sexuales están por doquier en el sur de  India, ya que existe una vieja práctica hindú que santifica la prostitución. Una Devadasi, literalmente "sierva de dios", es una chica que sus propios padres entregan al servicio de un templo. Así venden chicas para que se prostituyan toda su vida por tan poco como 7€. Aunque la práctica sea oficialmente ilegal, sigue adelante. Además hay decenas de miles de ex-Devadasis trabajando en burdeles urbanos, vendiendo sus cuerpos en las calles, ya que aunque salgan del sistema cargan con el estigma y ya no pueden hacer otro trabajo. Shobha Dasti, de 31 años, fue vendida por sus padres cuando niña y fue violada sistemáticamente en nombre de la devoción religiosa, hasta que consiguió escapar, estas son sus palabras:
Shobha Dasti

"Una noche, cuando yo tenía 11 años, la diosa hindú Yellamma se apareció a mi madre en sueños. Cuando s e lo contó al cura del pueblo, este le dijo que era un signo de que debía entregarme al templo, ya que mi hermana se había ido del templo -después de trabajar años de prostituta- al casarse con uno de sus clientes. La amenazó diciendo que si yo no era entregaba, la diosa castigaría a mi hermano. Así que decidieron sacrificarme para salvar a mi hermano.

“La ceremonía de dedicación de una Devadasi es muy parecida a una boda hindú tradicional. Sólo falta el marido. Toda la comunidad se reunió y me compraron vestidos caros, collares de oro, joyas, anillos de plata para los dedos de los pies, y todo elresto de los símbolos de una mujer casada. Yo era una niña y no sabía lo que pasaba, estaba contenta por el caso que me hacían y llevar mi primer sari. Me estaba convirtiendo en mujer. Me acuerdo que mi hermana y mi hermano estaban muy cabreados con lo que pasaba, no paraban de discutir con mi madre diciendo '¿Y qué pasa con sus estudios? ¿Por qué quieres arruinar su vida?'  Pero para mí era el día más excitante de mi vida.

“Después de la ceremonia, mi vida volvió a la normalidad durante año y medio, ayudando en casa yendo a l colegio. Ahora sé que la comunidad estaba esperando a que me llegase la pubertad. Entonces una mañana, cuando tenía unos 13 años, un trabajador del hospital le ofreció a mi madre  Rs. 500 (7,5€) a cambio de mi virginidad. Es tradicional que las madres o abuelas de una Devadasi le busquen clientes, así que esa noche mi madre me mandó a la oscura habitación del hospital donde hacían las radiografías, donde fui abusada sexualmente por un desconocido. No entendía lo que pasaba pero estaba aterrorizada. Un matrimonio se supone que es un momento de celebració, de orgullo, para mí fue un crudo intercambio comercial. Aunque ya ha pasado mucho, cada vez que me acuerdo de esa noche me pongo a llorar.

“El siguiente encuentro fue con el marido de mi hermana, que había invertido dinero en la ceremonia. Según la tradición, los que ayudan economicamente a una Devadasi, tienen derecho a algún tipo de favor a cambio. Una vez que supo que ya me habían violado empezó apresionar a mi hermana diciendo, 'Ahora quiero utilizar a esta chica, quiero que me la traigas' Le dijo que si no podía violarme abandonaría a mi hermana y empezó a darle pequeñas cantidades de dinero semanales a mi madre.

“Finalmente llegaron a un acuerdo. Yo viviría en casa de mi hermana los fines de semana, en esos días él podría abusar de mí a su antojo. Entre semana vivía en casa e iba a la escuela, pero según se acercaba el viernes me ponía malísima del miedo sabiendo lo que iba a pasar. Fue un infierno que duró unos 5 años, en los que di a luz a una niña y un niño.

“Cuando mi hija cumplió un año, me apunté sin que nadie lo supiera a un programa de protección y asesoramiento para Devadasis y empecé a hacer voluntariado con ellos. Fue la primera vez que escuché palabras como 'sexo consentido' y me enteré que las leyes indias prohibían la existencia de las Devadasis. Menuda bomba en mi cabeza. Puede parecer ridículo pero yo no sabía que era ilegal que cualquiera se acercase a abusar de mí.

“Meses después, la organización empezó a darme un pequeño sueldo, y de ahí saqué coraje para decir que a mi cuñado - que seguía violándome los fines de semana.Me independicé con mis hijos y le dije a mi hermana "Tú sabrás lo que haces, pero yo ya no vuelvo"

“Después de un año me hicieron encargada de grupo, el sueldo era de Rs. 1000 (15€ al mes),
800 se las daba a mi madre que me seguía presionando para que volviera con mi cuñado. Tenía que luchar para subsistir con las 200 rupias que me quedaban, pero merecía la pena ser libre.

“Por mi pasado, nadie se casará conmigo, pero ahora mi vida es muy diferente. Lidero una organización de mujeres llamada MASS con 2,500 socias, hago campañas en la comunidad y soy su representante. Ahora soy yo misma, a pesar de lo que pasó de pequeña. Pero sigue habiendo miles de niñas y niños en riesgo de explotación sexual. Sus propios padre y madre son sus chulos".

1 comentario:

Neogéminis dijo...

Sin palabras me he quedado después de leer este testimonio. ¡cuánta ignorancia, por favor!