3.5.12

Tráfico de niñas en Nepal. Un ejemplo.

Fantástica la labor que hacen en Educanepal. En estos países los educadores tienen que hacer un gran trabajo como asistentes sociales, a veces más importante que el de educar. Porque si una niña desaparece del colegio y vive esclava en una cantina a varias horas de su casa, el educador se convierte en detective privado y una vez descubierto el pastel, acusación, porque resulta que los propios padres venden a sus hijo/as. Leed la aventura que nos contaba Jose en la página Facebook de su ONG:

Y para seguir con noticias buenas, les narro una aventura de Educanepal que arrancó hace algunos meses, cuando Kumar y yo fuimos a hacer un reparto de material escolar a niños de un colegio en la aldea de Borle. Cuando pasábamos lista en la clase de 5º de primaria nos sorprendió que Jyoti, una niña de doce años, llevaba varias semanas sin ir a la escuela. Preguntamos a su profesora, quien nos comentó que había rumores de que la habían a Pokhara, una ciudad al este, para trabajar en una cantina. También nos comentó que no era la única niña del pueblo que se habían llevado a Pokhara. Tres semanas mas Ramesh y yo volvimos a Borle y subimos la montaña donde se encuentran la mayoría de las casas del pueblo. 

Localizamos al padre de Jyoti, quien nos dijo que el no sabía quien se la había llevado y se hacía el ingenuo en un principio, pero luego admitió que otro aldeano le había pagado algo de dinero, 10 euros, para llevarse a Jyoti. También fuimos a casa de Seema, donde su abuela y madrastra tampoco nos desvelaban como la niña se había ido, pero poco a poco supimos que las niñas estaban siendo traficados por un aldeano y su hijo. Fuimos en su busca y en su casa hablamos con el y su mujer, pero negaron nada de tráfico y decían que todo había sido realizado con el consentimiento de sus padres. Le advertimos que era ilegal lo que estaba haciendo y le presionamos para que su hijo trajera de vuelta a las niñas en 24 horas máximo. De vuelta en Hetauda nos pusimos en contacto con Maiti Nepal, una ONG que nos asesora en temas de tráfico, y pusimos una denuncia en la policía. 

A los dos dias, en la oficina de Maiti Nepal, hubo un careo entre el traficante y los padres de las niñas. Todo se aclaró y dejó manifiesta una triste realidad que afecta a miles de niños en Nepal: Muchos padres de tribus indígenas de montaña, como el marido de Fulmaya, abandonan a sus mujeres y vuelven a casarse con otra que no muestra cariño a los hijos de la primera mujer (a veces son las mujeers quienes abandonan al marido). Este había sido el caso de Jyoti, su hermano pequeño y Seema. Los tres , al no recibir cariño y, a veces, ni comida, habían accedido a ser llevados a Pokhara. El traficante se embolsaba 15 euros por niña, y una vez en Pokhara , el sueldo prometido de 10 euros mensuales nunca se hizo realidad para las niñas, que aún así estaban contentas de poder comer carne y no pasar hambre en la cantina. 

 Durante el careo los padres prometieron cuidar bien de sus hijas y que le darían de comer. Nosotros haremos visitas de seguimiento todos los meses…..y seguiremos con nuestras campañas para sensibilizar a esta gente tan “bruta”, quienes solo piensan en poder echarse algo a la boca y donde a veces los niños reconvierten en simple moneda de cambio o despojo. Afortunadamente Jyoti, su hermano pequeño y Seema han vuelto a la escuela y por ello estamos muy contentos.

1 comentario:

Neogeminis dijo...

¡Qué triste, qué terrible, por favor que triste!
suerte que hay gente allí que los socorre, no a todos claro, será imposible, pero algo es mucho, en este caso.

un abrazo.