26.1.12

Un canario en Nepal

Binita y Kanchi en la casa de acogida de Educanepal.
La historia de Binita:



Binita había sido cedida en matrimonio por sus padres a la edad de dieciocho años, pero debido al problema que tenía su marido con el alcohol y los malos tratos que recibía de él, decidió separarse. La familia de Binita, como la gran mayoría en Nepal, no la aceptó en casa después de su separación y ella tuvo que recurrir a ganarse la vida en una cantina en la carretera que va de Nepal a India vía Birgunj. Allí había conocido al camionero, que utilizando la habilidad propia de los traficantes de niños, había engatusado a Binita con promesas de conseguirle un trabajo en India donde podría ganar mucho dinero. La ingenuidad y la precariedad de muchas mujeres abandonadas o en situación de extrema pobreza en Nepal, les hace presa fácil de los traficantes que saben perfectamente como ganarse la confianza de las niñas. Se les promete trabajo, ropa, buena comida o un marido de buena familia. Luego, una vez solas y desprotegidas en un país que no conocen, son vendidas en circos, burdeles o fábricas donde son explotadas y amenazadas si no realizan la labor que se les pide.

 Binita, de 23 años de edad, viajaba rumbo a la India en compañía del conductor de un camión cuando tuvo la fortuna de tuvo la fortuna de ser retenida en la frontera con India por la policía nepalí. “Los agentes sospecharon del conductor, quien tenía la intención de vender a Binita una vez pasada la frontera, y me convencieron para presentar cargos contra el conductor”, me comenta Binita.

Binita tuvo mucha suerte. Tras su rescate, fue entregada a Maiti Nepal, quien a su vez la refirió a Educanepal para su rehabilitación y reinserción en la sociedad. Binita hace dos semanas que comenzó un curso de costura junto con otras once chicas en situación de vulnerabilidad. “Aquí no solo aprendo a coser, sino también a leer, escribir, sumar y restar. “Para mi es un sueño poder escribir mi nombre, pues nunca tuve al oportunidad de ir a un colegio”, me decía hace un rato Kanchi, de dieciséis años. En el refugio de Educanepal también realizan talleres y actividades diarias para desarrollar la autoestima y confianza en si mismas de las chicas. Una vez completado el curso de costura de seis meses Educanepal ayuda a las chicas a encontrar trabajo. “Cuando termine el cursos espero poder montar mi propio taller de costura y ganarme la vida haciendo vestidos. Ha sido una suerte para mi el poder vivir en el refugio de Educanepal y aprender no solo a coser sino también a convivir con los demás, a respetar y ser respetada” termina diciendo Binita mientras les escribo.
El que escribe esto es José María Díaz Pérez, un canario que lleva más de 10 años en Nepal ayudando a los más desfavorecidos, a las castas más bajas, las mujeres y los niño/as. Para conocer su labor es mejor que veáis "Dibujando sonrisas", cortometraje interesante, ilustrativo y esclarecedor, en 24 minutos, muestra el trabajo de la ong que fundó, educanepal, y se muestra la situación del pueblo Tamang, el trabajo desde niños picando piedra, la venta de las niñas para el tráfico sexual o a circos donde son explotadas laboralmente...

 Esta ong admite voluntaria/os por 6 meses (formadores para profesores de inglés) o 1 mes (campañas de sensibilización básica en higiene), pero claro, por muy mucha voluntad que tengamos, no es fácil adaptarse a esa realidad, para eso piden cuatro cositas básicas pero reales:

    Respetuosidad hacia la otra cultura (vestimenta, ritos, normas, actitudes, religión).
    Interés por aprender la lengua local.
    Experiencia demostrable en las labores ofertadas.
    Dominio del inglés.
    Capacidad de valerse por si mismo y ser feliz estando alejados de seres queridos y de medios de comunicación.
    Capacidad para adaptarse a los escasos recursos locales: alimentos, agua.
    No tener expectativas altas de la labor, tomarse la estancia como un proceso de aprendizaje personal. Así será todo más llevadero y enriquecedor.
En la red he encontrado el testimonio de Koldo, un chico que fue como voluntario en febrero de 2011 pero enfermó y se volvió para España 13 días después de llegar. Su estancia en Nepal la pasó en una cabaña de madera. (Por supuesto, no es representativo, otras muchas personas han colaborado sin problemas, yo sin ir más lejos he pasado 7 meses feliz como lombriz):
...Invertí una semana de reposo, aprendiendo a vivir a otro ritmo más suave, con la cadencia del viento que deja de impoluto blanco las montañas de arroz. En los días de fuerte fiebre me trajeron el caldo de las verduras de sus campos, la leche recién ordeñada de sus vacas. En los días de fuerte lluvia trajeron a mi habitación de barro, brasas de madera. Me emocionaron aquellas ascuas. El refulgir de las cenizas en medio de la humilde habitación me provocó un sentimiento de emocionado agradecimiento. Apenas me conocían y sin embargo a la vera de mi cama ardían unas brasas de las que ellos seguramente se habían privado...
...La joya de la corona de Educanepal es la residencia para niñas que ya tiene casi tres años de antigüedad. José ha logrado conformar una gran familia con 16 adolescentes, cuatro pequeños y varios adultos en estas nuevas instalaciones construidas con la ayuda llegada desde España. Todo es paz, orden y belleza en esta casa de dos pabellones, amplio patio y huerta, establo de animales y “cueva” de champiñones, donde las pequeñas han encontrado un sentido, una esperanza para sus vidas...
Extras:
entrevista con Jose, fundador de educanepal, en un programa de la tv canaria:

2 comentarios:

Neogeminis dijo...

Esta gente hace una extraordinaria obra, gracias por presentarnos.

yraya dijo...

Acostumbrada a leer todos los dias noticias desagradables, está me deja buen sabor de boca.
Que gran labor hace este hombre!!!
Un abrazo