30.12.11

El soldado desilusionado.

En marzo 2009 vi esta representación de la juventud maoísta para recordar al pueblo de su postura en la guerra cívil de Nepal.
Hoy traigo un documental para quien quiera entender mejor la realidad nepalisca. El caso es que ahora mismo los distintos partidos políticos instalados en el poder están luchando con el tribunal constitucional para seguir instalados en sus escaños. La excusa es que tienen que escribir la nueva constitución (republicana ya que consiguieron echar a la monarquía corruptísima) y van alargando los plazos mientras viven a todo lux a costa del pueblo.    Afortunadamente la guerra acabó y este docu -de Subina Shresta, 24 minutos en inglés y nepalí subtitulado al inglés- humaniza las duras cifras del proceso de paz.  El conflicto acabó en 2006 tras 10 años de guerra dejando atrás unos 16,000 muert@s, 1387 desaperecid@s, decenas de miles heridos, mutiladas. 19,602 guerrilleros que fueron alojados en campos que controlaba las naciones unidas que vio que 12,648 habían entrado a los campos esperando un trabajo fijo -en el ejército- aunque no habían sido combatientes.   Hubo muchos menores en el conflicto pero a estos se les dará formación profesional fuera del ejército.

Pero todo esto se entiende mejor con un ejemplo, el de un chico que fue descalificado por naciones unidas para pasar a formar parte del ejército. Chandra Bhakta Shrestha se unió a la guerrilla con 12 años en su pueblo Gorkha, su hermana mayor había luchado en ella hasta que la capturaron las fuerzas del rey, la violaron y asesinaron. Chandra luchó en Krishna Bhir en 2005, perdiendo bastantes compañeros... En el campamento de Shaktikhor Camp, Chandra era flautista en la banda. De allí tiene que marchar en enero de 2010 despidiéndose tímidamente de su mujer embarazada -se casó con ouna guerrillera- va a aprender a reparar móbiles en su pueblo al que vuelve como un chico que ha acabado el curso en un internado.  Su cabra favorita no le reconoce, él ayuda a reparar cosas en la casa familiar y pronto vienen su mujer e hija (recién parida, sola en el campo militar). Chandra sigue teniendo pesadillas con la guerra, y su  madre con el hijo ausente. Dice que creían que Nepal iba a cambiar pero que sus jefes les han abandonado (los altos mandos maoístas disfrutan de grandes sueldos, cargos y privilegios desde que ganaron las "primeras elecciones democráticas" por mayoría no absoluta). Sigue trabajando en las juventudes del partido pero ve como los maoístas en el poder se preocupan sólo por su familia y la gente humilde sigue como estaba antes de la guerra.

Derrotaron al rey pero no al sistema y simplemente se han incrustado en él para disfrutar de sus beneficios

1 comentario:

Neogeminis dijo...

Nada bueno puede surgir de una guerra. A lo sumo cambiarán de nombre y/o uniforme los dictadores.

Triste realidad la que nos relatas.

Un abrazo