9.11.11

El poder de un aroma.

En 1997 viajando por el Norte deIndia, pasé por la experiencia más terrible de mi vida, para amortiguar el golpe tuve la suerte de poder parar mes y medio en casa de una amiga en Delhi bebiendo té sin parar...

Cuando vivía en Calcuta comía lo que todo el mundo, el único lujo que me permitía era beber del bueno.  Difícil de encontrar porque la mayoría se exporta pero muy barato comparado a lo que vale aquí (y muy caro comparado con el té que usan los indios para el chai que conseguía desde 2 € el kilo).


Ahora vivo en España donde han proliferado cadenas y franquicias de tiendas de té y cafeterías. Entre sus trabajadoris es difícil encontrar alguienque entienda de té, que le guste y que sepa prepararlo. Normalmente lo venden mezclado con sabores como si fueran gominolas porque es lo que el público demanda.  Pero he encontrado alguien con quien hablar del tema en el mercado de Valencia.

Y tenía un Darjeeling que no había probado, del jardín de Steinthal. Me ha parecido muy equilibrado entre madera, frutos secos y vegetal, con un fondo dulzón típico de los Darjeeling que suelen llamar moscatel.

Un Assam (ftfg op) del jardín de Mangalam que está bueno con un marcado toque frutado y su extra de acidez pero que resulta fuerte como todos y que parar tomar con leche y cambiarle los aromas pues no merece.

Y por fin un desconocido, un Sri Lanka (Ceylán) Nuwara Eliya OP, fue olerlo y no pude pensar más (es ácido con toque entre mango y corteza de cítricos) porque inmediatamente  me vino el recuerdo. Era el mismo té que había tomado durante un mes en Delhi y que no había vuelto a probar en 14 años. Me trajo al espíritu aquellos días que, ya superados y con la perspectiva del tiempo, ahora puedo rememorar sin sufrir como entonces.

Los jardines de Ilam (Nepal) en marzo de 2009 poco antes de la primera cosecha (first flush) que aquel año venía retrasada
¿ Cuántas tazas de té tomo ? Creo que por lo menos siete:
Foto de Claude Renault: familia tomando té en Pushkar

Siete tazas de té:

La primera taza humedece mis labios y garganta.

La segunda taza destierra mi soledad y melancolía.

La tercera taza penetra en mis entrañas marchitas,
encontrando nada más que un texto de cinco mil volúmenes.

La cuarta copa me da un sudor ligero,
y todas las desigualdades de la vida pasan a través de mis poros.

La quinta taza purifica mi carne y huesos.

La sexta me lleva al reino de los inmortales.

La séptima taza...¡ah ya no puedo tomar más!

Sólo siento el viento que hincha las mangas de mi vestido.

¿Dónde está la isla Penglai?

¡Dejadme cabalgar sobre esta dulce brisa y que me lleve por los aires!



                                                                 Gratitud por un té recién hecho - Lu Tong (siglo.IX)



La isla-montaña Penglai es un lugar mitológico de la cultura china donde habitan los 8 inmortales reverenciados por la fe Taoísta y en la cual no hay invierno ni dolor y todos los recursos son inagotables: los cuencos de arroz y vasijas con vino siempre se encuentran llenos, no importa cuantas personas coman o beban de ellos, los árboles dan frutos mágicos que curan cualquier enfermedad e incluso proporcionan vida eterna. Tiene su equivalente en la mitología japonesa como monte Horai

3 comentarios:

Ángel Iván dijo...

Quizás yo sea uno de esos que hagan que traigan tés de miles de sabores y eso que a mi el que me pirra es el moruno, con ese deje a yerbabuena -y sin nada de canela por favor- o cualquier negro con aromas de naranja o mango, intenté degustar el verde japonés y no fui capaz de que me enamorara.
Y otra cosa rara, siempre frío para mi por favor.
Más que de teterías soy de perderme por los lugares que lo venden a granel, hay un par de franquicias en Madrid que a mi me gustan pero creo que me gustan por lo bien que huelen.
Ah, otro "té" que no he conseguido que me enamore es el roibos -si ya se que no es un té, pero te lo "venden" como tal-, ese dulzor suyo tan característico no me enamora y eso que dicen que es estupendo.
Un besote humeante de un buen te de jazmín.

ka dijo...

cada una tiene sus gustos eso no es discutible... un recuerdo imborrable: el té de hierbabuena en la plaza de chefchaouen una fría mañana de diciembre calentando lo que el sol todavía no podía... ya que te gusta frío prueba el helado de té verde japonés (macha) es un manjar si está bien hecho... el roibos es una infusión ( a veces recurro a ellas para no incharme de teína ). Un té perfumado que me encantó fue uno con flores de azahar, eso sí era belga y valía una pasta... Salud!

Neogeminis dijo...

...y yo con sólo y un miserable té clásico en saquitos en la alacena! =)

Un abrazo.