26.10.10

Más historias del bus.

(esperando el no hay billetes)
Últimamente he viajado en el techo porque la época festivalera es buena para las empresas de transporte y para todos los negocios en general (aunque los centros comerciales se quejan de que la gente pasea mucho y compra poco, aunque pongan tiendas de lux eso no levanta el poder adquisitivo de la gente).
Viajar arriba es peligroso, pero pillar asiento es casi peor. En caso de torta es mejor caer entre las plantas que quedarse dentro de una especie de jaula de tortura. Los autobuses están llenos de hierros, cristales y artefactos diseñados para clavártelos y quedar atrapada. Overbooking y paquetería aparte.
Cuando intento sacar billete cada vez me cobran una cosa. Cada vez más y después de varias semanas viajando se niegan a venderme. Parece incomprensible o que me quieren timar, pero no. Como me bajo a mitad e camino no les interesa vender asiento a mitad de precio. Las primeras veces no se atreven a decirme que no pero a fuerza de verme la jeta al final me tratan como nepalisca. Si sólo haces medio trayecto tienes que esperar a que el autobús salga y si quedan asientos libres tonto el último.
Mucha gente espera a que el autobús arranque para subirse en marcha. El bus espera a llenarse para salir, pero tiene una hora supuesta. A esa hora se sube el cobrador del autobús siguiente a exigirle que se vaya y haga hueco. Empieza una discusión que depende de quien grita más hará arrancar al bus, o no. El cobrador entonces empieza a a convencer a los que van de pie que se bajen, que su bus sale en 5 minutos y hay asientos para todos. Hay gente que se baja aunque sabe que el siguiente sale en una hora mínimo (si se llena). (viaje étnico)
Cuando no tiene más remedio el bus arranca y se para 10 metros más allá lo justo para dejar la parada libre, pero atasca toda la calle y se mon ta la enésima pitada. Parece que Nepal a ganado la copa del mundo (como cada día en cada calle). Entonces saco el periódico, empiezo a leer y el baile comienza, las noticias quedan para la tarde...
Otra de las peculiaridades es que con el número de asiento se rifa una vomitona. No hay viaje en que al menos una personilla done sus alimentos a medio digerir a los dioses, parece que si no, no es posible llegar al destino. Así que aparte de esquivar las ramas de los árboles en el campo y los cables eléctricos en los pueblos a veces hay que levantar los pies para que no te pille la marea marrón... Deportes de aventura nepaliscos.
(el pleno de la bonoloto visto desde la terraza de la fregoneta)

3 comentarios:

Neogeminis dijo...

Dios mío! qué travesía tan poco agradable les toca! ...y por lo que veo no parece posible que alguien se decida a poner un poco de orden, cada cual decide por su cuenta según sea su conveniencia!, todo un caos!

Un abrazo!

Ángel Iván dijo...

¿Allí no se ha implantado la ISO9001 verdad?
Es broma, pero lo que no es broma, ¿has probado a buscarte una bici?
Abrazotes.

ka dijo...

jiji
este es una caos que medio funciona, no sé como ni porqué, aquí muchos querrían poner orden y coger el poder... Son 40 km de carretera de montaña más 10 de camino de montaña, me falta forma física para hacerlo en bici, a parte de que conducen fatal y en la ciudad hay demasiado tráfico...
abrazos