17.2.10

Bonobús

El oficio de autobusero está bastante cotizado, además del duenho de la licencia, del arrendatario de la misma, del cobrador y el conductor, está el operador de puerta, sus competencias incluyen:

-Amenazar a otros autobuseros, viandantes y molestias callejeras varias.
-Cantar las paradas durante todo el camino en función de la pinta de la gente que espera. Si son musulmanes chillara' los barrios del trayecto donde hay mezquitas, si son mujeres los mercados, etc
-Controlar que nadie se vaya sin pagar, amenazar y agarrar a quien lo intente.
-Suministrar al conductor cualquier sustancia que necesite.
-Empujar a la gente hacia dentro, y agarrar a los que van colgando del estrado.
-Fumar dentro del bus en la zona tranquila del trayecto.
-Pelotear a la poli y pagar mordidas varias a cambio de olvidar ciertos incumplimientos.
-Subir y bajar bultos y animales.
-Levantar al pasajero de turno para llenar el deposito con gasolina clandestina. Para ello se usa un embudo hecho con un cubo metálico al que se le ha soldado un tubo de escape.
-Chillar "Ladys!" en plural, cada vez que una mujer suba o baje al vehículo.
-Si hay avería resistirse a devolver el dinero del billete a los pasajeros, disimulando y salir corriendo cuando estén despistados.
-Trucar la licencia y el contrato de explotación, para que el bus pueda seguir contaminando mais allá de sus 15 anhos legales de vida útil.
-Si el bus se para en un semáforo, lejos de los clientes acercarse y llevarles cuan rebanho hasta el bus.

Los billetes se llevan en abanico entre el menhique y el pulgar, se meten y sacan con ceremonia del taco, doblados a lo largo. Si un cliente te lo da doblado lo doblas al reve's.
En los buses grandes la mitad de los asientos se reservan a las mujeres, en los minibuses so'lo dois.
Los asientos siempre se anuncian con la formula x+1 (se puede interpretar que siempre cabe uno mais, tendiendo a infinito)

2 comentarios:

Neogeminis dijo...

jejjee excelente informe!

Y yo que me quejaba de los colectiveros argentinos!


saludos!

mOnsOOn dijo...

Preciós relat!
Les meves anècdotes a Colòmbia són molt semblants... Tot i el caos aparent, sempre m'ho passava millor que al metro de Madrid, és més, ni m'enterava de la duració eterna del trajecte que volia fer.
Moltes similituds ;)

Petons maco!