30.11.12

Feria del camello en Pushkar

Pushkar es un oasis en el desierto de Rajastán, y sobre todo un clavo ardiendo al que agarrarse. Cuando estás viajando por India de un lado para otro para aprovechar, después de tanta ciudad, de repente llegas a un pueblo y se nota. Es como pasar por Fez y Marraquesh y llegar a Chefchaouen, muy turístico pero otro ritmo otro sabor y aunque hay menos oferta , menos cosas que hacer que una ciudad, hay una cosa mejor que es el factor humano la escala medible, tocable escuchable y te llega y te gusta y te quedas y te inventas excusas para no comprar ese billete al próximo destino.

En el par de veces que he estado por ahí he tenido que huir de, los curas que intentan cobrarte por mirar el lago, he pasado el día con una familia de zíngaros, he sufrido una incursión de monos en la habitación que lo revolvieron todo buscando comida y he visto a gente alucinar después de tomarse un bhang lassi (yogurt con pasta de marihuana).
(Las fotos son del festival de este año, de esta página portuguesa, firmadas por Fugas)

Nunca he estado en la feria del camello porque no me gustan las multitudes, veamos lo que nos cuentan otros viajeros. Esta es la accidentada llegada a Pushkar de Lorena a finales de 2011:
Decidimos  coger el bus de la mañana  y una vez más…… nos hicieron el lío!
Resulta que teníamos pensado ir primero a Udaipur y compramos los billetes de bus, pero al hablar con Pinka (mi amiga) decidimos cambiar la ruta, así que ningún problema: cambio de recorrido y listo! Viajábamos en un bus turístico (como nuestros autocares de larga distancia), una distancia de 5 horas, un viaje agradable de día viendo un poco el recorrido… y cuando llegamos a la estación! voilà … Nos habían hecho el lío y nos habían metido en un bus local!!!!!!!!! la mitad de precio de lo que habíamos pagado y encima una hora más!

Ni os hacéis una idea del tipo de autocar de la época de antaño, como siempre el trayecto empezó tranquilo.. pero a la tercera parada la cosa se fue complicando cada vez más, asientos de 3 en los que íbamos 5 mega-super-hiper-extra-apretados, o de pie si entraba más gente, o en el suelo encima de bolsas con ropa que la gente transportaba, maletas,  o encima de mi mochila encima del asiento dándome golpes en la cabeza con el portaequipajes, un auténtica odisea.
Un autocar de 50 plazas en el que llegamos a entrar 67 personas!!!  la espalda destrozada, mi hermano con la piernas dormidas porque las llevaba encajadas porque no cabía! y alrededor de unas 20 paradas en las que o se nos colgaba gente de las ventanas vendiendo refrescos, agua, patatas, pakoras…. o entraba gente dentro (tipo en el metro) que vendía de todo también, o una señora ciega pidiendo para comer, o los típicos baba con la hucha metálica pidiendo para los dioses (alucinaríais la de gente que da dinero para estas cosas y las cantidades que meten en la hucha).
El viaje muy fuerte! un niño vomitando, un señor en la parte de atrás que no aguantaba más se sacó la chorra y meó en el suelo… y todo tan normal porque ha nadie se le vio ni medio alterado, hasta el momento es el viaje que más nos ha impactado… amortiguación 0, nos pasamos la mitad del camino dando más botes que una cama elástica (un detalle que no es coña: me bajó el periodo! muy fuerte!) comodidad 0, porque íbamos como sardinas enlatadas y entretenimiento 10, porque fueron 6 horas que ni la mejor road movie….

Llegamos a Ajmer (un pueblo en el que no hay mucho que ver) y allí debíamos coger otro transporte para llegar hasta Pushkar porque está a 16kilometros… taxi por 250rp y que nos deje en la puerta del hotel!  Allí estaba mi amiga!!!! yeahhhhhhh….. Hotel Hill View, 350 rupias con jardín y piscina…. aunque no hacía tiempo para bañarse, a la vista resulta muy agradable.
Os empezaré a explicar un poco los sitios que hemos visitado y sobretodo los sitios en los que hemos comido porque Pushkar ha sido un soplo de aire fresco en nuestro viaje por deep India y un auténtico placer para nuestros paladares porque si algo nos ha gustado ha sido la comida. 
Lo que debía ser una parada de un par de días, nos ha secuestrado hasta 5 y nos ha dejado algo de nostalgia.

Pushkar, nombre deriva de las voces de 'pushpa' (flor) y 'kan' (mano), que hacen alusión a la leyenda que cuenta que  los lagos de la ciudad se formaron a partir de unos pétalos caídos de las divinas manos de Bhrama, el Creador. Y toda la vida gira en torno a los 'ghats' del lago, los templos, y como no, los bazares. 
Pushkar está considerado Holly Place, sitio sagrado, así que es interesante la mezcla de lo espiritual y lo comercial.

Que gran recibimiento al llegar!!!!
Comimos en el Seven Heaven, un restaurante chulísimo que está en el lo alto del Sixh Sense (un hotel muy bonito con corrala estilo Sevilla)…. primera parada: éxito! hacía días que no comíamos tan bien...
Al día siguiente comimos en el Baba (un top roof en una placita céntrica) y nos subimos con 4 niños que viven en la calle y que están en la escuela de circo de mi amiga. El Baba se convertirá en ese momento en un punto de referencia… buenos zumos naturales y Wifi gratis.

Y después de llenar el estómago Pinka nos llevó al mejor sitio para ver el sunset (la puesta de sol) desde una de las de las ghats (puertas) del lago, en Pushkar hay 52 puertas… los devotos hinduístas realizan por lo menos una peregrinación al lago para bañarse en los ghats  sagrados y expiar sus pecados!
Y allí puesta de sol nos encontramos con Mamita, Santosh, su hermana pequeña y su padre! son niñas que hacen pequeños trabajos con mi amiga para ganarse un dinerito… su familia se dedica a la música y estuvieron tocando y cantando para nosotros, la puesta de sol con música en vivo es otro rollo...

Hay millones de monos por todas partes, esto parece Gibraltar... Tarde tranquila en la ciudad, nos gusta, nos sentimos bien… hay algo acogedor en sus calles y empezamos también a conocer gente del lugar, los pueblos pequeños sin lugar a duda. resultan mucho más atractivos.
Es un pueblo bastante más occidental que los demás porque hay más turistas viviendo y fabricando sus colecciones aquí. Pushkar es muy conocido por sus tailors (sastres).

Los días se hacen largos y cortos al mismo tiempo y es una sensación extraña que me encanta...


En esta página de negocios cuentan cómo fue la feria del año 2010:
La ciudad india de Pushkar acoge el mayor mercado de camellos del mundo, 60.000 ejemplares.

La India es uno de esos países extraordinarios en los que, para hablar de una feria de ganado, uno puede remontarse a los brumosos tiempos de los mitos. Cuenta la leyenda que Brahma, el dios creador del universo, bendijo las aguas del lago Pushkar de manera que quien se bañara en él se curaría de sus enfermedades, se limpiaría de sus pecados y se aseguraría un lugar en el cielo. La avalancha de peregrinos fue tal que, muy pronto, el cielo comenzó a abarrotarse, así que los otros dioses pidieron a Brahma que recapacitase sobre las consecuencias de su gracia, quizá demasiado generosa: ante la presión, adoptó la solución de limitar el efecto benéfico de las aguas a los cuatro días previos a la luna llena del mes de kartik, que viene a coincidir con nuestro noviembre.

Dicen los estudiosos que esa peregrinación para realizar el baño sagrado en las fechas indicadas fue el origen del Pushkar Mela, la feria de Pushkar, una cita anual que transforma esta apacible y árida localidad de 15.000 habitantes en una fiesta multitudinaria donde convergen devotos, nómadas y turistas, hasta completar una masa de 200.000 personas.

Cada grupo representa un estadio distinto en la larga historia de esta celebración: los devotos acuden atraídos por los 400 templos de la ciudad, entre los que figura uno de los raros santuarios consagrados al dios Brahma, y por sus 52 'ghats', esas escalinatas que en la India bajan hacia las aguas para facilitar la inmersión ritual. Aquella motivación primitiva no tardó en combinarse con el comercio: nómadas y granjeros de varios estados se acercan hasta este lugar para comprar y vender animales, desde dromedarios -se trata del mercado camellero más importante del mundo- hasta búfalos, pasando por los míticos caballos Marwari, la preciada raza autóctona del Rajastán. Y, de unos años a esta parte, la feria se ha convertido también en destino de miles de turistas hambrientos de exotismo, que persiguen con sus cámaras los colores intensísimos de turbantes y saris y el fascinante dorado de los amaneceres.

Cascabeles en las pezuñas
A estos coleccionistas de recuerdos no les falta material, desde luego. El evento se ha ido volviendo cada vez más complejo, con un apretado calendario de actividades que incluye carreras de dromedarios y caballos, torneos de lucha e innumerables competiciones tradicionales, como la de ordeño, las carreras con cántaros o el campeonato de bigotes largos, donde se impuso el año pasado el indio J.S. Chounan: después de dejárselo crecer durante 18 años, su bigote medía ya 3,35 metros de punta a punta. Los dromedarios participan en desfiles, adornados con suntuosos jaeces y cascabeles en las pezuñas, y también protagonizan una suerte de rodeo en el que pugnan por deshacerse de varios jinetes que los montan a la vez.

En la edición de este año hay además una exhibición de globos aerostáticos que durará varios días, principal novedad anunciada por los organizadores. Claro que, cuando no hay ninguna actividad programada, el espectáculo continúa en los campos de entrenamiento de los animales o en los propios campamentos nómadas, donde los hombres dejan pasar el tiempo fumando en pipa y sorbiendo té.

Últimamente, la feria de Pushkar reúne ya tantos turistas extranjeros como camellos: se maneja la cifra de unos 50.000 de cada categoría. Pero la compraventa de ganado sigue siendo el eje central de la fiesta, con precios que pueden alcanzar los 800 euros por los mejores dromedarios y los 2.000 por un caballo Marwari. En cuanto a la vertiente religiosa, no parece atravesar su mejor momento: los peregrinos que acudieron el año pasado se encontraron, en el lugar donde debía estar el lago Pushkar, una especie de gran recinto en obras donde apenas sobrevivían tristes pocillos de agua.

1 comentario:

Neogéminis dijo...

Una crónica estupenda!...otro lugar al que sé que jamás iré pero que resulta ser para destacar!jejeje
Abrazos!