17.1.10

Calcuta, primer impacto

Hoy os recomiendo esta entrada del blog sab kuch milega, de las voluntarias de la ong de Jaen Asha, en India y en Salvador. Despue's de tanto aclimatamiento a mi me costari'a recordar el primer impacto de Calcuta en un uropeo, aqui' Elena lo cuenta muy bien y lo ilustra con fotos.

Calcuta es una ciudad dificil, me imagino que toda la India lo es. Es difícil e incomprensible para los extranjeros.

Cuando los voluntarios venimos por primera vez, procuramos empaparnos todos los manuales y guías de recomendaciones para el viajero que llegan a nuestras manos. Buscamos en internet toda la información posible acerca de la gastronomía, las costumbres, los ritos, el clima, lo que debes y no debes hacer, en un intento de “anticipación psicológica” ante el mas que probable choque cultural.

No obstante, el impacto inicial es inevitable.

Lo que ven tus ojos la primera vez, lo que oyes,lo que hueles, lo que, en definitiva, perciben tus sentidos y tu alma en ese primer acercamiento, no tiene descripción posible y mucho menos mentalización ni preparación previas. Creo que se necesitaría una vida entera para acostumbrarse a determinados estilos de vida, comportamiento y actitudes de los indios.

Y toneladas y toneladas de paciencia… y aún así, cada día es una nueva experiencia y jamás podrás asegurar que ya nada puede sorprenderte.

Cada voluntario experimente su propia vivencia personal. Depende de muchos factores como la edad, el haber transitado por otras ciudades del país antes de aterrizar en Kolkata, o la capacidad para confiar mas o menos plenamente en uno mismo y en el destino.

Lo que está claro es que de todo se intenta obtener un beneficio. Si de repente una voluntaria que visita por primera vez Kolkata, sufre una crisis de ansiedad ya que cree tener malaria por llevar un día con fiebre, NO PROBLEM, que ahí está el hospital para encargarse de hacerle todas las pruebas diagnósticas habidas y por haber y así, de paso, exprimir a la compañía de seguro médico al máximo. Y si no es malaria, pues las pruebas del dengue. Y si cuela, lo mejor es unos diítas ingresado con un suero. Los que consultan por cuadros de diarrea importante, ¡no se escapan de eso! Juegan un poco con ese sentimiento que puede oscilar entre “leve preocupación” a verdadero pánico a padecer un problema de salud a miles de kilómetros de tu hogar, a veces solo y tal vez, incluso puede que con dificultad para la comunicación por el idioma. Lo que es evidente es que cuando se trata de la salud, queremos lo mejor y estaríamos dispuestos a hacer casi cualquier cosa. Es cuestión de actitud y de suerte.

Kolkata es una ciudad extremada e inexplicablemente agotadora. A menudo lo comentamos, es una sensación compartida por la mayoría. Cualquier situación te desgasta, te succiona la energía a lo largo del día y al llegar la noche te sientes exhausto.

Supongo que se requiere un gran esfuerzo para tratar de entender, asimilar, afrontar y aceptar los hechos. Y que, emociones como la rabia, la impotencia, la tristeza, o la ira y los continuos intentos por canalizarlas y convertirlas en algo constructivo, también consumen una enorme cantidad de energía.

Es necesario además para continuar en la lucha, resolver el conflicto interno que generan, a menudo, esos sentimientos tan contradictorios. Y para eso hay que conocer muy bien el país. Habría que acuclillarse en el suelo y ver pasar la vida desde su propia perspectiva.

Los pobres de la calle consideran que la mendicidad es un trabajo. Las mafias que operan especialmente en los barrios donde se alojan los turistas, se aprovechan del sentimiento de pena que transmiten los niños de caritas sucias y tristes, las madre que piden desesperada e insistentemente comida para sus hijos (generalmente alquilados, no propios, para dar mas pena), o los discapacitados, que ocupan un lugar fijo en las aceras, los cuales son llevados por la mañana y recogidos por la noche tras finalizar “su jornada”.

¿Qué hacer cuando nos piden? Algunas organizaciones explican a los voluntarios que si les damos dinero esteremos fomentando la mendicidad, la explotación y el comercio infantil. Si les compramos comida la devuelven después en la tienda a cambio del dinero. Si les damos alguna medicina por algún problema de salud que nos cuenten, parece ser que suelen venderlas.

Otros se ganan la vida como pueden.

Como la señora que vende las colchas que ella misma cose, los puestitos de la calle en los que trabajan menores un considerable número de horas cada día, mujeres y niñas desempeñando puestos muy duros en el terreno de la construcción, o como la familia circense.

Y piensas “a ellos sí les podemos dar dinero pues tienen un trabajo, ofrecen un espectáculo y se les paga por ello”. Sin embargo, tampoco me parece que esos pequeños tengan precisamente cara de bienestar y felicidad, a saber lo que sufren hasta que consiguen aprender el número del funambulismo que representan por las calles de Kolkata…

4 comentarios:

yolandasaenzdetejada dijo...

buenísima esta entrada... gracias por dejarnos otros ojos para ver.

el viajero impresionista dijo...

Nos muestras la auténtica película de la vida en la India, por que cuando el impacto es tan grande, hay que tomar algo de distancia o ser superado por las circunstancias, eso creo...
Un saludo

mOnsOOn dijo...

Las palabras nos ayudan a describir las sensaciones experimentadas por nuestro cuerpo y alma, tus palabras me ayudan a sentirme bien, así de simple.

Gracias Carolín (por eso y por nada), eres un sol ;)

guillermo dijo...

:DDD