20.3.13

merengue milengue sukhtara

El otro día leyendo el Telegraph (el periódico en inglés de Calcuta) me encontré por casualidad con una noticia sobre un amigo, que va a llevar a cabo con su ong, Sukhtara, lo que yo intenté hacer hace unos años con otra ong, New Light, y de ahí surgió este blog y su título: merengue milenge significa tendremos merengue en hindi, al menos en Sukhtara parece que así será (en Howrah hay una escuela de formación profesional de los salesianos que hace galletas y otros dulces desde hace años y los comercializa en una tienda en Free School Street muy cerca de Sudder Street). Os traduzco el artículo tal cual (y mucha suerte, compañeros):
(Ashok a los mandos de una varilla, preparando bizcochos)

Un horno local hará pasteles al estilo francés
por Sudeshna Banerjee

Madalenas, bizcochos "financier" y otras delicias francesas pronto estarán disponibles en Calcuta. Y serán elaboradas por chicos que viven en una casa para huérfanos con discapacidades físicas, que están siendo enseñados por chefs franceses.

Los chicos de Shuktara están llevando sus productos recién horneados a hoteles y restaurantes de la ciudad para que sean probados. Antes son evaluados por su "angel-guardián" David Earp. “La idea es conseguir una cartera de clientes y conseguir ser autosuficientes” dijo David mientras los chicos pesaban, mezclaban y batían ingredientes para una tirada de bizcochos de frutas en su cocina del barrio de Behala.

LA historia de Shuktara comienza cuando David Earp, comerciante de telas inglés, visita Calcuta a mediados de los 90 para buscar oportunidades de negocio. En 1999 encuentra a 3 chicos discapacitados que viven en la calle y decide abrir una casa para ellos, ayudado por otro chaval de la zona Pappu Mishra. Ahora tienen 19 internos. (NDT: y dos pisos, creo).

“Hace 3 años, conocí a David que me habló de Shuktara y su preocupación por lo que sería de los chicos. Al conocerles me emocioné tanto que me sumé a su causa” dice Alain Cojean, que tiene 22 restaurantes en Paris y ha empezado con una fundación llamada Nourrir aimer donner (Alimentar, querer, dar).

Cojean le dio vueltas a enseñar a los niños a hornear masas. “Nuestra primera idea era una cafetería pero como los chavales no pueden moverse por la ciudad decidimos buscar clientes al por mayor”.

Cojean contactó con Fabien Rouillard, director ejecutivo de pastelería de Fauchon, una compañía de comida gourmet centenaria y con Florence Colonna, antiguo colega.

Primero se consiguió un local en el barrio de Silpara cerca de la casa, y luego por avión vinieron los moldes de bizcocho y un súperhorno Eurofours que puede cocer hasta 35 kilos a la vez. Incluyendo los costes de aduana todo han sido 10,000 euros. “No puedo permitirme esto en mis restaurantes” sonríe Cojean.

Todo lo demás se compró en Calcuta. “Hemos elegido productos que puedan hacerse en distintos tamaños y con distintos sabores” dice Rouillard, quien supervisa las pastelerías Fauchon por todo el mundo.

Los últimos días los chicos no han parado de aprender a usar las máquinas y hornear. Ashok Chhetri, cuya cara y cuello están retorcidos por una parálisis, bate harina y levadura con toda su fuerza mientras Pinku Das, que es sordo, estudia los ingredientes que se necesitan para hacer bizcocho de limón con semillas de amapola y le pasa las medidas a Raju Das, comunicándose en lenguaje de signos. Raju, cuyas piernas están parcialmente impedidas, pesa meticulosamente los ingredientes. Su objetivo próximo es hacer 2,000 pasteles para los invitados del viernes.

“Tienen una casa y un trabajo del que vivir, ahora puedo retirarme” sonríe David Earp.

1 comentario:

ru dijo...

qué guay !! ; )