6.11.12

Mujeres nepalís consiguen, trabajando la tierra, que sus maridos dejen de ser emigrantes.

Os traduzco un artículo Upendra Laminchhane sobre mujeres más listas que sus cónyuiges y os dejo unas buenísimas fotos de las mujeres que conocimos este verano en Madanpur (a 50 km de Kathmandú) siempre trabajando en casa, cuidando a las bestias (y aguantando a los bestias) trabajando en el campo de su familia:

GORPA (SALYAN), Sept 25: Santa Singh de Gorpa VDC-6 emigró hace seis años a trabajar en el Golfo Pérsico ya que en Nepal trabajaba sus campos y casi no llegaba a fin de mes. Pero los buenos ingresos que ha conseguido su mujer con una agricultura más moderna le han hecho volver a casa.

“Un año después de que mi marido se fuera a Arabia Saudita, recibí un cursillo en agricultura moderna y me puse a cultivar, así conseguí que mi marido volviera” dice Santa.

La mayoría del dinero que su marido mandaba desde el golfo se dedicaba a pagar el crédito que había pedido para pagar a la agencia que le consiguió el trabajo, así que pensó en como ganar más dinero.

“La vida sin mi marido fue muy dura” dice Durga Devi, madre de 2 niños. “Los niños sólo querían que su padre volviera”. Durga Devi, empezó a cultivar tomates y coles entre otros en sus seis ropanis (una medida local de áre) de tierra junto a su casa, y cuando empezó a tener buenos beneficios su marido decidió volver desde el extranjero.

“En cuanto le dije lo que ganaba volvió a casa ipso facto”  añade.

Al volver el hombre alquilaron más tierras para cultivar. “El año pasado ganamos 200,000 rupias nepalis (2.000 euros) y este año esperamos mejor cosecha”, añade Durga.

Santa Singh también está feliz por volver a casa a retomar los cultivos que empezó su mujer. “Tuve que dejar el país porque no ganaba suficiente teniendo a mis padres en casa y tres hijas” he said. “Pero ahora con la misma tierrasí que conseguimos lo necesario”.

Dice que como no tenían un gran trabajo en Arabia Saudita era difícil ahorrar, quería volver pero no sabía qué hacer en su pueblo, En esas su mujer le llamó diciéndole que ahora ganaban mucho más y volvió en seguida.

10 de las 42 mujeres que hicieron el curso de agricultura bajo el programa, Education for Income Generation (EIG, educación para generar ingresos),  organizado por la  "American agency for international development, USAID" han hecho volver a sus maridos.

La clave ha estado en la comercialización de los productos que antes se quedaban en casa o malvendían a intermediarios. Ahora los agricultores de la aldea han formado un sociedad "Srijansil Vegetable Producing Farmers Group" que vendió verduras por 3 millones de rupias, 30.000 euros, el año pasado.





Plantando mijo

Lo que lleva en la mano esta mujer es una pipa. No sé qué fuma pero el efecto se ve en sus dientes.

Pensando ¿ qué hago primero de todas las tareas que me quedan por delante ?

Compitiendo por la leche de mamá búfala.

Desde pequeñas se aprende a sacar a las cabras a ramonear.



Los cigarrillos marca Kukuri sin filtro deben destrozar los pulmones, infumables salvo tipas duras.

En las castas medias y altas es impensable ver una mujer fumando (salvo ricas occidentalizadas)

En las casas no hay agua potable.



Con barro hasta las rodillas hay que aprovechar la fuente para lavarse

Los zapatos brillan por su ausencia

Dos veces al día hay que ir a por comida para las búfalas.

Las cántaras de metal todavía se conservan, en la ciudad el plástico las va reemplazando.

1 comentario:

Neogéminis dijo...

Lo más admirable de estas mujeres es el empeño que ponen en el día a día y que, pese a la escasez, siempre sonríen!
=)
No hacen falta siempre grandes ayudas como para movilizar a la gente hacia una vida un poco más digna!
abrazos