6.9.11

Haz el té y no la guerra. Desde el noroeste de Inglaterra.

Cuando llegué por primera vez a Inglaterra tenía 10 años y conviví con una familia. La niña mayor me tiraba los tejos (tenía 8) y ya vi que los ingleses nacen estresados, comen cosas que parecen galletas de perro y beben burbujas de colores... luego se refugian en combinaciones insospechadas de vestuario, en el alcohol y las salchichas, el fútbol (ellos) y los libros de danielle steel (ellas)...se pintan el pelo de todos los colores, se lo cardan, luego se van retocando partes del cuerpo y ya a los 40 descubren la comida sana, el yoga, que más vale un vaso de buen vino que una arroba de vinacho... y entre trabajo y viajes a Alicante acaban convertidas en plácidas señoras que toman el té con galletitas de jengibre, en señores que meten pelotitasde golf en huequitos señalados entre un interminable césped...
Los magazines rosas y los tabloides con portadas sobre granhermano se llevan la palma. en las estanterías


Aterrizamos en UK hace días con un Londres incendiado. El sistema inyectó la codicia que encendió los disturbios, ahora castiga a los que pillaron las cámaras. Una vida basada en el consumo no es sostenible, el sistema está enfermo.
Pero fuera de las ciudades, la vida en la Inglaterra profunda continúa tranquila. Sorprende comprobar que aunque en España se mantienen  los prejuicios e ideas preconcebidas hay cosas que han cambiado desde la última vez que viajé por Escocia en 1994.
Si la carne es buena, vuelta y vuelta, y ya.
En los pueblos, las calles se quedan desiertas después de las 4, 4.30

Anticuarios llenos de trastos y, a veces, chollos
Si tienes la suerte de alojarte con amigos, Inglaterra resulta un país barato donde se puede comer bien (los vegetarianos comerán mejor que en España) y donde la vida es asequible en comparación con España (excepto en ciertos vicios como tabaco, alcohol y gasolina) que se ha encarecido mucho desde la aparición del €. En el súper hay mejores ofertas y mucha variedad (productos de muchos países, de comercio justo, sin químicos...). Hasta muchas frutas y verduras están a precios similares a los de la península mediterránea (las que vienen de terceros países más baratas) .
Monumentos a porrillo, el paraíso del que le guste lo medieval
Aunque parece que los jóvenes no van a heredar los valores de sus mayores, Inglaterra parece un país limpio, ordenado, civilizado y cordial (olvidamos aquí como pinta Mike Leigh lo british profundo en sus pelis), en el que conviven muchas nacionalidades aunque muchas veces en barrios separados. Mientras coinciden en el curro (para ganar dinero) o en el centro comercial (para gastarlo) parecen llevarse bien.

Restaurantes de todos los lados, ayudan a no aburrirse de salchichas y bacon
Hay una mezcla de lo público y  lo privado que no se entiende (habría que quedarse a vivir para conocerlo mejor), la sanidad pública flojea pero también el estado le paga el alquiler a las clases desfavorecidas.

Eso sí los horarios británicos son difíciles de seguir porque a las 4 de la tarde la gente empieza a desaparecer de la calles aunque las casas siguen silenciosas. A las 4.30 está todo cerrado, aunque abren los locales de comida preparada para llevar a casa (no te la llevan, vas tú a por la pizza, kebab, arroz frito, pollo al curry o fritanga de pescado con patatas...) .
Los cocineros de la tele han hecho mucho por actualizar y variar la cocina en UK, sobre todo Jamie Oliver.

Y los pubs no son lo que eran desde que no se puede fumar, con la crisis la gente bebe más en casa y el horario de cierre sigue estando en las 23 horas entre semana.

Les encanta y cuidan la naturaleza y los animales. Los veterinarios están obligados a atender de urgencia y gratis a cualquier animal descarriado que le lleven a consulta (eso sí, si el animal tiene dueño le pegan buenos palos) y muchas veces se hacen cargo de ellos hasta encontrarle un nuevo dueño.





Manchester es una ciudad en la que se ha invertido mucho últimamente, en el centro hipercomercial conviven miles de razas las minifaldas con el hiyab, el jovencito con corbata con la vieja punky. Edificios con solera y modernos compiten por la atención de las cámaras .

campaña post disturbios 2011
Para muchos Manchester es el lugar donde conseguir material de montaña para ir al Peak District, la zona montañosa del centro de Inglaterra.
Huímos a la periferia del centro, el Northern Quarter es el barrio bohemio cultural, lleno de tiendas de segunda mano y baretos con gente de marcha (al salir de currar). Tiene buen pinta el Little Northern Hotel encima del pub Millstone.
El barro de Castlefield, muy tranquilo con canales, naves industriales recuperadas como museos, restaurantes, parques tranquilos.
Gas Lamp, una caverna de Manchester
 En la zona de Bridge Street conocida por sus restaurantes temáticos conocemos el club The gas lamp, ubicado en un sótano y con buena música
Niños bañándose en Picadilly Gardens, a pesar del frescor
Nos quedamos en el básico Manchester Inn Hotel (25 libras la noche cada), Kevin el recepcionista ha empezado a estudiar español a sus cuarenta y pico... También nos parecen que pueden ser opciones céntricas y baratas el Travelodge y el albergue de Castlefield (desde 15 libras en literas, ojo si contratas por portales de intermediarios te saldrá más caro).

limpiando el tercer piso del Manchester Inn y sin seguridad

Los canales del tranquilo barrio de Castlefield (Manchester)
Comprando con antelación, se encuentran vuelos muy baratos a Manchester, que tiene menos tirón que Londres. Desde allí tienes Edimburgo a 4 horas y Londres a menos. También tienes cerca Liverpool y otras zonas menos frecuentadas por el turismo internacional como Lake District, Lancashire, Chesire y el Gales. A 20 minutos de Manchester ya puedes estar en el campo. Es difícil encontrar bed & breakfast por menos de 30 libras, pero los hay, y si sale un verano bueno (no como este) la opción más barata es el camping.
estoy empezando a retocar fotos con picnik.com
El Lake District es una zona ideal para pasear en el verano, menos conocido y por tanto más asequible que el parque nacional de los Yorkshire Dales. El pueblo de Kendal queda entre ambos y puede ser una base de exploración si no encuentras alojamiento dentro del parque. Nosotras pasamos por Windemere (lleno de villas de gente de pasta) y Ambleside (pueblo demasiado lleno de comercios de hostelería, alojamientos en casas particulares (b & b) y material de montaña, y aparcamos en White Moss para rodear el lago Grasmere siguiendo uno de los itinerarios de un libro de rutas campestres que incluyen un pub chulo a medio camino (llegamos cuando acababan de cerrar la cocina a las 15.30)).
No todo es Cheddar y Stilton, en muchos pueblos hay quesos artesanos de leche cruda

los plátanos a 0'40 el kilo
También visitamos Chester una ciudad pequeña con casco histórico medieval muy cuidado, pero está tan comercializado todo que es como un centro comercial al aire libre retro pero plasticoso. Le falta vida, calor, humanidad.Aunque dicen que hay marcha y fiesta por la noche no salimos las 2 noches que pasamos en el Chester Backpackers Hostel.  El típico albergue de mochileros con dormitorios compartidos a 17 pounds y con cocina común con lo que puedes ahorrar comprando en el súper, wifi y charleta en las zonas comunes. Cerca del tren y del centro, pero en zona tranqui.
Calle principal de Chester

(perdón por las generalizaciones injustas y por el descontrol de fotos y textos)

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